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Mirando hacia adelante

Mirando hacia adelante
31/12/2020

No os voy a engañar, escribir esta publicación, la última del año, no es tarea fácil. En circunstancias normales me dedicaría a hacer un balance de este último año, a analizar cómo me ha ido, en qué me he equivocado, en qué he acertado y a reflexionar en qué punto está mi vida.

Pero he decidido que no, no es el momento y no me lo pide el cuerpo.

Os voy a contar una anécdota (si se puede llamar así) que me ocurrió allá por el mes de enero.

En una de las visitas a mi madre a la residencia en la que está ingresada, me la encontré sentada jugando a las cartas junto a tres de sus amigas, mujeres todas ellas que sobrepasan los 90 años. Cuando me vio la cara solo me dijo una cosa "Siriña, coida a saude, é o mais importante, o traballo non é todo na vida. Mira un pouco por tí". Al segundo sus compañeras de juego (mujeres todas ellas que, como mi madre trabajaron duro toda la vida) me repitieron lo mismo. mi contestación rotunda y llena de razón fue: "Non mamá, primeiro o traballo e despois xa coidarei da saúde". Que estúpida fui, que soberbia, qué falta de reflexión.

A lo largo de estos meses he tenido muy en cuenta esas palabras y si este año (es la última referencia que hago al 2020) ,e ha servido para algo, es para darme cuenta de lo que realmente importa en la vida.

Os estaréis preguntando por la foto de la portada de esta publicación, fue tomada en el año 2014 en un viaje a Turquía, estoy en el Valle de Göreme, en la Capadocia, observando las "Chimeneas de las Hadas". La he puesto aquí porque refleja un momento muy duro de mi vida, con toda seguridad, el más duro. Recuerdo perfectamente lo que pensaba, "como iba a tirar hacia adelante, cómo iba a salir, cómo tiraría de mis hijas cuando apenas podía tirar de mi misma".

Pues salí, con determinación, con trabajo, apretando los dientes y luchando día a día. La vida me sorprendió y encontré motivos sobrados para ser feliz.

Ahora, sentada junto al ordenador, intento hacer la misma reflexión, obviamente no parto de la misma situación, pero tengo que pararme a pensar y ver qué quiero hacer con mi vida, y con qué actitud quiero tomarme no sólo el 2021 si no el resto de mi vida.

Tengo una lista tan larga que no sabría por dónde empezar, bueno miento, sí lo sé.

Primero, quiero, necesito, empezar a cuidar de mi salud, de hecho estoy en ello (me cuesta, pero estoy mentalizada) aunque implique reducir horas de trabajo y hacer algún sacrificio.

Segundo, quiero disfrutar viendo a mis hijas avanzar, en sus estudios, a nivel personal, a novel afectivo. Cuando las veo felices, serenas, seguras de que el camino que han tomado es el  acertado, soy la mujer más feliz del mundo. Sus abrazos y sus besos me saben a Gloria Bendita. Eso sí, voy a evitar esa prisa irrefrenable que tengo de que pase el tiempo rápido y verlas trabajando en lo que han elegido, independientes, sin la necesidad de su madre. Las cosas tienen un ritmo y no sirve de nada que me angustie. Voy a intentar disfrutar del camino, sin pensar tanto en llegar a la meta (es agotador, creedme).

Tercero, disfrutar cada minuto de cada día junto a mi compañero (bueno, eso ya lo hago desde hace 6 años) seguir mimando y cuidando el amor (día a día), con pequeños detalles, con una mirada, con una caricia,  con una palabra, con algún silencio. Mucho me ha enseñado Paco (hoy sí lo nombro, espero que no se enfade) a este respecto. Cada día aprendo un poco más de él, lo mismo que supongo que él aprenderá de mí (bueno, habría que preguntárselo...).

Mi tienda, mi gran sueño, ocupa mis pensamientos muchas horas del día (demasiadas diría yo). Llevo los últimos 4 años viviendo por y para ella.  De tanto pensar en cómo sacar este proyecto para adelante se me había olvidado lo más importante, disfrutarlo conscientemente.

No os miento si os digo que cada noche cuando me meto en la cama le dedico un buen rato a pensar en cómo mejorar y hacer que funcione. Tengo en mente muchas cosas para el año que viene, incluso alguna que, si todo va bien tendrán que esperar para el 2022, pero si no pueden ser, porque las circunstancias no ayudan, no pasará nada, porque el simple hecho de haberlo intentado ya habrá merecido la pena. (Ojo, que no me voy a rendir, y estamos muy ilusionadas con cositas que nos traemos entre manos...).

Sinceramente,  no creo que le pida mucho a la vida, a priori, y por escrito puede parecer demasiado, pero si lo analizamos, son cosas muy normales, pero que se nos olvidan en el día a día.

Desde donde estoy escribiendo veo por la ventana "el magnolio", ese del que tantas veces os hablo y al que dediqué una colección de bolsos. Creo que hay mucha similitud entre el periodo de floración del magnolio  y la vida. En este momento tiene todas sus ramas vacías, pero en nada estará lleno de flores, y el espectáculo será grandioso (podéis creerme). Esas flores caerán, y dejarán paso a un árbol cargado de hojas que durante el verano es una bendición, su sombra es fantástica.

Pues eso es la vida, fases que hay que ir pasando y sacar lo mejor de cada una de ellas.

Dedicad un ratito de vuestra vida a reflexionar, a sacar lo mejor de cada momento y a mirar un poquito hacia adelante.

Desde Allariz, con mis mejores deseos para el 2021, un beso enorme.

Sira.

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